Poema del libro “Amarras de Luz”, 1948.

QUISE SER LA DIOSA QUE CAUTIVA

 

Desde el bruñido bronce de tu cara

y el hondo gesto de tu altiva frente

me miraste y sentí una llamarada

que nacía en tus ojos envolvente.

 

Había en ella una inquietud curiosa,

llena de rebelión y de desvelos

como esperando que una joven diosa

cayera a tus pies desde los cielos.

 

Y quise ser la diosa que cautiva

y ser también la sierva enamorada

y sentirme a tu lado, sensitiva,

 

Para amarte y estar atormentada

y apaciguar mis ojos en tu vida,

en tu mirada triste y desolada.

 

 

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Una respuesta to “Poema del libro “Amarras de Luz”, 1948.”

  1. María Consuelo dice:

    Maravilloso poema

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